¿Quién tiene la culpa?

Hoy vamos a poner nuestra mirada malva sobre estas dos campañas publicitarias que han tenido su polémica en Reino Unido y en Chicago.

La primera de ellas incide en las desventajas que acarrean los embarazos tardíos; la segunda sobre las que conllevan los embarazos precoces, no deseados, entre los y las adolescentes.

La campaña abogando por el descenso de los embarazos tardíos no pasaría ningún test de igualdad de oportunidades. No aprobaría nuestro test malva.

Campaña de First Response. Foto: Nicky Johnston

Campaña ‘First Response’. Foto: Nicky Johnston

Es inaceptable que  también se culpe a las mujeres del retraso en la media de edad en el primer embarazo. Inciden muchos factores en  esta postergación: poca ayuda a la conciliación, poca corresponsabilidad de los hombres, poco mercado de trabajo, poca ayuda a la vivienda para jóvenes, el paro juvenil… Y tantas y tantas cosas que nos infantilizan como personas.

Segundo, ¿qué más da cuándo se decida tener descendencia? Existen protocolos médicos que favorecen la consecución normal de un embarazo a estas edades, y además la madurez de los progenitores y la voluntariedad del acto conlleva una mejor atención a la crianza del bebé.

No podemos negar las consecuencias de alargar la edad de maternidad para incidir en los  problemas demográficos de las sociedades occidentales, pero esa circunstancia no es culpa exclusiva de la mujer.  O todos somos responsables, o nadie lo es.

Be you, be healthy.

Campaña ‘Be you, be healthy’

Sin embargo, frente a la inoportunidad de esta campaña, al otro lado del charco se ofrece un ejemplo de sensibilización con criterios de igualdad. Un embarazo no deseado no sólo tiene que afectar a la chica, la figura del padre siempre está ahí, y él debe ser corresponsable de la opción que decida la mujer.

La responsabilidad de los embarazos no deseados también es de  los chicos…

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Almudena Cueto es la directora de la consultoría en responsabilidad social “Más Innovación Social