Autoayuda cuántica

Los manuales de autoayuda han proliferado en los últimos tiempos. Como sabrán, son recetarios que impulsan al lector a tomar las riendas de su propia vida, a ser productivo, a no dejarse amedrentar por la dureza de las circunstancias, etcétera. Vistos como fenómeno cultural, como síntoma de los tiempos, los manuales de autoayuda dibujan un momento histórico en el que sobrevivir resulta tan complicado que para ello se precisa un libro de instrucciones. Y eso es triste.

No todos los manuales merecen, sin embargo, igual consideración. Los hay serios, basados en concienzudos estudios sociológicos, antropológicos, filosóficos, psicológicos… Los hay menos serios, pero puros aún, escritos por personas que superaron grandes duelos y que desean compartir su experiencia, con el fin de ayudar a los demás. Por otra parte, los hay burdos -irrisorios casi- escritos por ignorantes -o por supersticiosos- que, ajenos a milenios de Filosofía, creen haber descubierto el Mediterráneo. Y los hay que son pura charlatanería.

El documental que hoy nos ocupa podría incluirse en este último tipo, pero esa conclusión preferimos dejarla al juicio de nuestros lectores. Expondremos los hechos:

“¿Y tú qué sabes?” es una película estrenada en el año 2004 (aquí enlazamos la versión extendida del año 2006) dirigida por William Arntz, Betsy Chase y Mark Vicente. Se trata de una producción muy elaborada, en la que se cruzan datos científicos con interpretaciones místicas que sugieren que el pensamiento es capaz de transformar la materia. También se alude a la existencia de múltiples universos paralelos, a la posibilidad de trascender las barreras del tiempo y a otras cuestiones relacionadas con la noción de Dios y con las religiones.

La estructura de la película se basa en tres componentes esenciales. Por un lado, están las entrevistas, a varios científicos, a teólogos, a una periodista y a Judy Zebra Knight, también conocida como Ramtha, máximo exponente de la “Escuela de la Iluminación de Ramtha”, una secta con sede en Washington.

Por otra parte, la película cuenta la historia de Amanda, una fotógrafa sorda que sufre por la traición de su ex-marido. A medida que interioriza las frases de los entrevistados, Amanda se libera de su carga y propende a la felicidad.

Por último, pero no por ello menos importante, los gráficos animados, con la presencia destacada de un simpático superhéroe llamado Doctor Quantum, que infantiliza a la audiencia y -metafóricamente- la libera de su encierro.

Hay que agregar que los tres directores de la película son miembros de la “Escuela de la Iluminación de Ramtha” y que la propia Ramtha es una médium multimillonaria. Algunos de los entrevistados, además, se sintieron molestos por cómo se habían descontextualizado sus declaraciones y aunque la aproximación es seductora (¿quién no quiere viajar en el tiempo, tener telepatía, vivir una vida a medida?), los datos que aporta la película no siempre son rigurosos.

Conviene, no obstante, verla, para autoayudarse. Se vacuna uno contra la sofisticada propaganda del siglo XXI.

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2 Comments

  1. Isa dice:

    No me llama especialmente la atención este documental, pero sí lo que comentas en el primer párrafo, sobre la necesidad de seguir un libro de instrucciones por lo complicado que es vivir hoy día.

    Pero, ¿es realmente complicado, o lo hacemos nosotros más complejo de lo que es? ¿No será que, una vez tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas, necesitamos preocuparnos por nimiedades que, en realidad, no importan nada? Esto da para otros tantos documentales…

    • Dokult dice:

      La ITV del coche, el alquiler del piso, el error de facturación de tu compañía telefónica, el acoso que sufre tu hijo en el colegio, la declaración de la Renta… Como individuos, no sería justo pensar que nos complicamos la vida gratuitamente, porque todas esas pequeñas cosas que podrían parecer nimiedades, en realidad son esenciales para la supervivencia, en esta sociedad. Como sociedad -mundial- cada paso que hemos dado hacia el bienestar ha traído consigo un coste para el individuo. Y no es posible sustraerse del mundo en el que uno vive. No somos libres para volver al estado salvaje, no podemos cazar en cualquier sitio, todo suelo tiene propietario. Y de ahí que la selección natural ya no se base tanto en nuestra fortaleza física, sino en nuestras competencias sociales. La supervivencia del más rico, del más popular.
      Y por mucho que nos concentremos, la Física cuántica no va a venir a hacernos la colada.
      ¡Gracias por comentar!

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