El diseño gráfico al servicio del cine

¿Quién puede ser capaz de describir una película a través de un CARTEL plagado de colores planos y formas geométricas esenciales? Saul Bass y yo, modestamente.

Saul Bass (1920-1996), gran aficionado al dibujo, estudió con Gyorgy Kepes, de su mano conoció la Bauhaus (aprendió la composición, el juego con las formas elementales, todo un descubrimiento que se haría patente en el diseño de sus carteles), y el Constructivismo ruso (la noción de lo yuxtapuesto). El diseño básico fue dotado de alma por Bass, que revolucionó este oficio elevándolo a nivel artístico. Trabajó en algunas agencias de diseño neoyorquinas como artista comercial. Pero donde verdaderamente encontró su camino fue en Los Ángeles, allí abrió un estudio de diseño en 1950. Su primer trabajo para el cine fue el diseño del cartel para la película “Carmen Jones” (1954), dirigida por Otto Preminger. Después vendrían trabajos para los mejores directores de Hollywood, “The Seven Year Itch” (“La tentación vive arriba”) de Billy Wilder, “Horizontes de grandeza”, “Espartaco”, “The Man with the Golden Arm” (“El Hombre del Brazo de Oro”), aquí Bass se reveló como un maestro del diseño de títulos de crédito, dándoles valor en la presentación de las películas. Martin Scorsese lo reconoció como un gran maestro y su amistad duró hasta la muerte de Bass. Colaboró también con Alfred Hitchcock y hasta participó en la famosa película Psicosis”. Parece ser que el Story board (conjunto de ilustraciones en secuencia, para servir como orientación para entender la historia) de la escena de la ducha fue suya.

El color y la forma son sus ingredientes clave, luz y color, la relación con la pintura (medio para dar forma al color) y la fotografía (investigación de la exposición de la luz) son imprescindibles. Su inicio para “West Side Story” es de antología, partiendo de un sólido bloque de color que varía de acuerdo a la insinuación. Finalmente, cuando el cine pasó a ser industrial, regresó al diseño gráfico comercial. Siguió siendo grande en el campo del diseño, lo demuestran algunos de sus emblemas como el de Kleenex, Minolta, AT&T, Exxon, entre otros. Diseñó también el póster para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. Hasta el final de su vida siguió colaborando con su gran amigo Martin Scorsese en “Goodfellas, “Cape Fear (“El cabo del miedo”), “The Age of Innocence (“La edad de la inocencia”) y “Casino en los años 90.

Unos dicen que ha sido olvidado, pero con el más profundo de los respetos y salvando las distancias, a mí en concreto me ha influido poderosamente en mi modesto trabajo como cartelista aficionado. Insistiendo en mi pasión por el cine, siempre me gustaron sus trabajos. Sus diseños han perdurado en mi tiempo y han sido y son de gran relevancia. Su estética es simple, con una gran economía de medios y elementos, que lo convierten en enormemente impactante y directo. Su técnica es muy variada, su animación de recortes, sus montajes, la acción real y sus diseños tipográficos, que se combinan con el uso del color y del movimiento, siguen entusiasmándome. Y si no, para muestra vale un botón; os presento un cartel de Bass y uno mío.

SAUL BASS. CARTELES DE CINE.

10.10.2012 / 13.01.2013 CÍRCULO DE BELLAS ARTES. C/ Alcalá, 42. Madrid

http://www.circulobellasartes.com/exposiciones.php

Los siete magníficos de Bass

Éste es mi diseño

Éste también es mío

O este otro de Bass